“El Estado local es el que está más cerca de la dimensión física del territorio. Por esa razón, es auspicioso que se discuta el aspecto físico en la administración del municipio que se dirige a redactar su Carta Orgánica”. De esa manera el decano de la FADU – UNL, Miguel Rodríguez, resumió los alcances de su intervención en el Conversatorio “Claves territoriales y demográficas para proyectar el futuro” que tuvo lugar este martes en el recinto del Concejo Municipal de Santa Fe. La rectora Laura Tarabella participó del encuentro junto a integrantes de distintas unidades académicas de la casa de altos estudios.

En consonancia con lo establecido en la Constitución provincial, tras su reforma de 2025, el cuerpo deliberante local promueve el programa Autonomía SF, el cual habilita una serie de intercambios entre diferentes especialistas y referentes de la comunidad e instituciones a los fines de definir cuestiones insoslayables para lo que será “la constitución de la ciudad”. “La ciudad es una construcción colectiva; por lo tanto, es lógico que la Carta Orgánica contemple cuestiones que marcan la calidad de vida de las y los habitantes”, planteó Rodríguez y acotó: “Si se construye algo quiere decir que allí se puso un esfuerzo. La ciudadanía pretende que ese esfuerzo se cuide y garantice. Es decir, la Carta Orgánica debe hacer mención al esfuerzo individual, al esfuerzo colectivo y al resultado final”.

Proyección a futuro

“En su carácter de disciplina, la arquitectura y el urbanismo desde su perspectiva arquitectónica se distinguen porque su objeto de análisis no se limita a la explicación de lo que sucede, sino que toma el riesgo de proyectar lo que debería suceder –fundamentó el decano de la FADU–. En la Carta Orgánica debieran plantearse los espacios para que se pueda proyectar con ciertos criterios de sostenibilidad, de equidad, de garantías, de cuidado de lo natural”, entre otros factores.

Al respecto, Rodríguez señaló como sustancial sostener una “visión integral” que presete atención a la “dimensión física” en diálogo con otras variables como la social, la geográfica, la cultural, la económica y la productiva. “Desde la arquitectura ponemos el acento en la dimensión física de la planificación urbana. Ahora bien, la planificación urbana tiene un componente técnico y otro político. El factor político es el que orienta las decisiones técnicas. Si la ciudad logra definir qué quiere de su futuro, el instrumento técnico lo puede facilitar y depende de nosotros la habilidad para unir estos dos procesos”, ilustró el académico.

Más voces

Además de la FADU, miembros del Departamento de Geografía de la FHUC también intervinieron en el conversatorio de Autonomía SF. Uno de ellos, el docente e investigador Javier Gómez hizo hincapié en “la magnitud demográfica del municipio” y, en ese sentido, destacó “la importancia que presenta para el diseño de políticas públicas la gestión de datos estadísticos y la elaboración de índices e indicadores”. Es decir, planteó la relevancia de “institucionalizar lo referente al manejo estadístico del municipio”.

A su turno, su par Martín Seval puso el foco en la pertenencia de la ciudad de Santa Fe a “un área metropolitana, en la cual cumple un rol central”. “Es recomendable que la Carta Orgánica tenga en cuenta este aspecto y favorezca la aplicación de normativas que involucren a la dinámica metropolitana, como por ejemplo la gestión de residuos y el transporte”, sugirió.

Otro de los docentes de Geografía, Gustavo Peretti, esgrimió que resulta trascedente para el proceso histórico que supone la conformación de la propia Carta Orgánica ponderar que Santa Fe “es sede de los poderes provinciales por su condición de capital, pertenece al grupo de los 20 municipios más poblados del país, supera en montos demográficos a cuatro provincias, integra junto a otros municipios un área metropolitana cumpliendo un rol de cabecera de la misma y su base territorial está constituida por varios puntos de concentración demográfica”, sintetizó.