Andalucía, Estambul y Roma son las nuevas paradas del workshop itinerante que lleva como título “Miradas cruzadas para la intervención en el patrimonio edificado”. En virtud del trabajo conjunto de profesores y estudiantes de la FADU (UNL), de la Universidad Nacional de Catamarca y de la Universidad de Granada (España), esta experiencia académica se inserta en un proyecto de internacionalización que pone el foco en la articulación del lugar, la materialidad, el proyecto y la intervención en el patrimonio. En ese contexto, estudiantes y docentes de la facultad ya trabajan en aquellas ciudades con el fin de propiciar una lectura internacional y comparativa, mientras pueden ampliar el horizonte de sus aprendizajes.

En relación con la “seres territoriales”, los destinos europeos y asiáticos se hermanan con experiencias previas que tuvieron como protagonistas nuestra región del Litoral (específicamente, San José del Rincón), la zona andina (en el noroeste argentino) y, ahora, el Mediterráneo. “Nos interesa estudiar el lugar como generador de la forma arquitectónica y, de manera concordante, la incidencia de la intervención proyectual en el patrimonio”, comentó Miriam Bessone, docente de la FADU y mentora de un vasto y prolífico proyecto que también comprende una diplomatura de posgrado que brinda “abordajes teóricos y metodológicos” orientados especialmente a arquitectos y arquitectas que ejercen la profesión y pueden tener como material de trabajo edificaciones con alto valor patrimonial.

Todo ello comulga con el PEIS “Patrimonio y desarrollo sostenible de San José del Rincón” y la reciente aprobación –por parte del Consejo Directivo de la FADU– del dictado de la asignatura optativa “Itinerantes. Miradas cruzadas para la intervención en el patrimonio construido”, cuyo objetivo central no es otro que construir conocimiento en un campo caracterizado por una constante actualización. Al respecto, resulta significativo identificar la directriz que constituye cada una de las propuestas. Esto eso, “formar profesionales de la arquitectura que pueden evaluar y, después, intervenir sobre lo construido”. “Conocer lo antiguo permite establecer un diálogo y hacer una buena arquitectura contemporánea –fundamentó Bessone–. El patrimonio, entendido como campo disciplinar, nos conduce a sostener valores, actitudes y éticas al momento de intervenir en edificios que pueden disponer de materiales de construcción muy nobles, por lo cual también pensamos en términos de sostenibilidad”, definió la titular del Taller Vertical de Experimentación Proyectual.