El Consejo Superior de la Universidad Nacional del Litoral aprobó el pasado 18 de diciembre una ordenanza que establece la prohibición absoluta de fumar, consumir o utilizar productos de tabaco y dispositivos electrónicos en todos los ámbitos, dependencias y predios de la Universidad. La normativa, que entrará en vigencia el 1º de febrero de 2026, forma parte de la propuesta institucional “UNL libre de humo” y apunta a garantizar entornos saludables, seguros y ambientalmente responsables para toda la comunidad universitaria.

La medida alcanza a estudiantes, docentes, nodocentes, autoridades, personal transitorio, contratados y también a todas las personas que ingresen de manera circunstancial a los espacios universitarios. La prohibición incluye cigarrillos tradicionales, tabaco de armar, puros, productos de tabaco calentado y sistemas electrónicos de administración de nicotina, como vapeadores y cigarrillos electrónicos, entre otros dispositivos similares.

La ordenanza se sustenta en la necesidad de reducir la exposición involuntaria al humo de tabaco y a las emisiones derivadas de estos productos, que contienen sustancias tóxicas y agentes cancerígenos con impacto directo en la salud. En este sentido, la Universidad reafirma su responsabilidad de garantizar el derecho a gozar de ambientes saludables en todos los entornos donde desarrolla actividades académicas, administrativas, culturales, deportivas y de investigación.

“Esta ordenanza constituye un paso decisivo para avanzar en la protección de la salud de toda la comunidad universitaria. Las políticas de ambientes 100% libres de humo no solo protegen la salud de quienes no fuman, sino que también contribuyen a prevenir el inicio del consumo, especialmente en jóvenes, y a promover entornos más seguros y saludables para todas las personas”, sostuvo Andrea Petean, coordinadora del Subprograma Universidad Saludable.

“Sabemos que este tipo de medidas suelen generar resistencia. Por eso es clave comprender que se trata de un proceso gradual, que se construye con el compromiso y la participación de toda la comunidad universitaria y de quienes transitan nuestros espacios. En este marco, queremos invitar especialmente a las personas que fuman a que puedan tomar este momento como una oportunidad para repensar su hábito: dejar de fumar es posible y representa una ganancia concreta en salud y bienestar”, agregó Petean. 

La decisión se alinea, además, con la legislación nacional vigente en materia de regulación del consumo, promoción y publicidad de productos elaborados con tabaco, y refuerza el compromiso institucional con la promoción de la salud y la prevención de enfermedades evitables.

Sostenibilidad y cuidado ambiental

El nuevo marco normativo también responde a una mirada ambiental integral. Las colillas de cigarrillos y los residuos asociados al consumo de tabaco constituyen una de las principales fuentes de contaminación plástica de origen difuso, con efectos negativos sobre el suelo, el agua y la biodiversidad. En este contexto, la eliminación del consumo de tabaco en los espacios universitarios contribuye a reducir una fuente persistente de contaminación puntual dentro de los campus.

La iniciativa se inscribe en las políticas de sostenibilidad que la UNL impulsa a través de programas institucionales consolidados, como UNL Verde, y en las líneas estratégicas del Plan Institucional Estratégico 100+10.

“Los residuos de colillas de cigarrillos se acumulan generando grandes complicaciones en los sistemas de desagües pluviales y en especial en los edificios históricos y patrimoniales que forman parte importante de nuestra estructura edilicia”, explicó el Director de Obras y Servicios de la UNL Marcelo Saba. “En los espacios abiertos también se acumula -continuó– y debido a su bajo nivel de degradación permanece en los sectores parquizados y en las expansiones generando un pérdida notoria en la calidad ambiental respecto con los propósitos con los que fueron pensados estos lugares. Esta norma aportará a mantener y mejorar la calidad ambiental y los niveles de confort de nuestra infraestructura universitaria”.

La ordenanza contempla acompañar la implementación de entornos 100 % libres de humo mediante acciones de comunicación y promoción de hábitos saludables, que involucren activamente a toda la comunidad universitaria y también a quienes transiten ocasionalmente por la Universidad.

Hasta la entrada en vigencia del régimen de sanciones, prevista a los seis meses de la implementación de la norma, se desarrollará una etapa de amplia difusión de la nueva reglamentación. En paralelo, se invita a las unidades académicas, escuelas, institutos, centros y dependencias a adoptar medidas complementarias que fortalezcan las políticas establecidas por la ordenanza.