“Camalote. Infraestructura educativa para territorios variables” es el título de uno de los trabajos reconocidos con menciones en el Concurso de Ideas para el Diseño de Espacios de Aprendizaje, organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe y la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos. La idea articula la “arquitectura, la comunidad y el ambiente” y se encuadra en la Especialización de Posgrado en Proyecto, Planificación y Gestión de Arquitectura para la Educación que dicta la FADU.

Más allá de lo edilicio

Según comentaron los egresados que presentaron el proyecto, la premisa fue abordar “el sistema educativo en el territorio insular del departamento Victoria (Entre Ríos), en el Delta del río Paraná”. Allí, las condiciones son “dinámicas, la accesibilidad es limitada y la población se encuentra dispersa”. En ese panorama, “la educación se desarrolla en condiciones de alta variabilidad, donde la arquitectura existente evidencia respuestas parciales frente a una problemática que excede lo edilicio”, explicaron Horacio Armándola –maestrando en Arquitectura–, Bruno Mercado –ya recibido de la Maestría en Arquitectura– y Walter Chimento.

“El proyecto no se plantea como un objeto aislado, sino como un sistema adaptable, capaz de responder a las transformaciones del territorio y a la fluctuación de la matrícula –resaltaron–. A partir del análisis de una red de escuelas de islas, se identifican escenarios probabilísticos que permiten definir un módulo de base escalable, que crece por adición según la demanda, evitando tanto el sobredimensionamiento como la obsolescencia”, explicaron.

La propuesta puso el foco en “la tipología de una escuela flotante” en la medida que puede responder a las condiciones de un territorio “donde el límite entre tierra y agua es inestable”. Por esa razón, “el sistema arquitectónico se organiza en módulos funcionales articulados por espacios intermedios, configurando distintas escalas de uso (interior, transición y exterior) que favorecen tanto las dinámicas educativas como comunitarias”.

Un dispositivo flexible

Otra de las cualidades de la propuesta radica en que el espacio pedagógico “se concibe como un dispositivo flexible, capaz de adaptarse a la condición multigrado mediante configuraciones variables, mobiliario adaptable y una fuerte relación con el entorno natural”. Al mismo tiempo, se valoran cuestiones como “sistemas autónomos de agua, energía y saneamiento”, todo lo cual “garantiza el funcionamiento en ausencia de infraestructura”.

Dicho de otro modo y más allá del mero edificio, “la propuesta define una estrategia territorial que integra arquitectura, comunidad y ambiente, haciendo posible la educación en condiciones de incertidumbre”, destacaron.
El concurso

El proceso de evaluación finalizó tras una jornada de deliberación realizada por un jurado internacional, integrado por especialistas en arquitectura, educación e infraestructura de aprendizaje. El concurso convocó ideas para repensar los espacios educativos desde una mirada territorial, inclusiva y sostenible, contemplando contextos urbanos y rurales, así como intervenciones de obra nueva, reforma o ampliación. En esta instancia, también recibió una mención el proyecto “Escuela Rural Primaria Multigrado. El Espacio como educador en movimiento” (Paraje La Alicia, General Rojo, partido de San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires), cuya autoría pertenece a Lautaro Federico Ballerini y Griselda Mónica Costa.